¡Sálvese quien pueda!

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Para el ministro Escrivá, la propuesta inicial para el futuro sistema de cotización por ingresos reales de los autónomos que regirá a partir de 2023 es “bastante equilibrada, absolutamente consistente y muy justa”.

Sin embargo, el objetivo del Gobierno es asestar un nuevo golpe a los más de 3 millones de autónomos que sostienen nuestra economía -y por tanto el empleo en España- y llevar a rajatabla su máxima de que paguen más los que más ganan.

Lo que pasa es que, de salir adelante estos baremos, por el camino pueden llevarse por delante definitivamente a la clase media y a buena parte de los autónomos, que tendrán que pensarse muy mucho su futuro.

Si la propuesta cuaja, los trabajadores por cuenta propia trabajarán medio año para el Estado y entregarán hasta el 50% de sus ingresos para cumplir con las obligaciones impuestas. Esto supondrá que para los rendimientos más elevados, la suma del pago de la cotización a la Seguridad Social más el IRPF y el resto de obligaciones fiscales conllevará que el autónomo multiplique por dos sus obligaciones tributarias y sociales.

Por supuesto, a todo esto habría que sumar otros gastos como alquileres, facturas de luz, agua o carburantes, el sueldo y las cotizaciones de los trabajadores que tenga a su cargo (y ojo a la subida del SMI).

Puede ser un golpe de gracia. ¡Sálvese quien pueda!